Lo que muchas mamás no saben sobre los dientes entre los 0 y 8 años

Como Odontopediatra, uno de los comentarios que más escucho en consulta es:
«Doctor, pensé que como eran dientes de leche no era tan importante».
Entre los 0 y 8 años ocurre una etapa crucial para el desarrollo de los dientes, las encías, la mordida y por ende la aparición de hábitos orales funcionales o NO. Lo que se haga —o no se haga— en estos primeros años influirá directamente en la salud bucal futura de tu hijo.
Hoy quiero compartir contigo información que toda mamá debería conocer.
1. Los dientes comienzan a formarse antes de que tu bebé nazca. Aunque el primer diente suele aparecer alrededor de los 6 meses, los dientes temporales comienzan a formarse durante el embarazo. Cuando erupcionan, ya traen consigo una estructura definida que necesita cuidados desde el primer momento. No esperar a que “salgan todos” es clave.
2. Las encías también necesitan higiene (incluso antes del primer diente)
Antes de que aparezcan los dientes, es recomendable limpiar las encías del bebé con una gasa húmeda o dedal de silicona después de la lactancia.
Esto ayuda a:
- Reducir acumulación de bacterias
- Acostumbrar al bebé a la higiene oral
- Crear una rutina saludable desde temprano
La higiene no comienza con el cepillo. Comienza con el hábito.
3. Los dientes de leche sí importan (y mucho)
Los dientes temporales cumplen funciones fundamentales:
- Permiten una adecuada masticación
- Favorecen el desarrollo del habla
- Mantienen el espacio para los dientes permanentes
- Estimulan el crecimiento correcto de los maxilares
Perderlos antes de tiempo puede generar alteraciones en la mordida y necesidad de tratamientos futuros.
4. La caries puede aparecer muy temprano
Existe una condición conocida como caries de la primera infancia, frecuentemente asociada a:
- Dormir con tetero con contenido azucarado
- Lactancia nocturna sin higiene posterior
- Introducción temprana de azúcares
- Falta de cepillado supervisado
La caries no es sólo un “huequito”. Puede causar dolor, infecciones y afectar el desarrollo general del niño.
5. Hábitos que parecen inofensivos pueden afectar la mordida
Entre los 0 y 8 años se establecen patrones que influyen en la oclusión futura:
- Uso prolongado del chupete
- Succión digital (chuparse el dedo)
- Respiración oral
- Interposición lingual
Si estos hábitos persisten más allá de la edad adecuada, pueden generar alteraciones que luego requerirán ortodoncia.
6. La primera visita al odontopediatra no es cuando hay dolor
Organizaciones como la American Academy of Pediatric Dentistry recomiendan que la primera visita dental sea antes del primer año de vida o al erupcionar el primer diente.
¿El objetivo? Prevención, educación y adaptación positiva.
Cuando el niño conoce el consultorio sin dolor ni urgencias, desarrolla confianza y seguridad. El miedo al odontólogo suele aparecer cuando la primera experiencia está asociada a una molestia.
7. El miedo se transmite (o se evita) en casa
Los niños no nacen con miedo al odontólogo. Lo aprenden.
Frases Prohibidas: pueden generar ansiedad anticipada.
- “Si no te portas bien, te llevo al dentista”
- “No va a doler” (cuando aún no ha pasado nada)
- “A mí me da miedo”
El odontólogo y el consultorio deben presentarse como un lugar de cuidado, no de castigo.
Tres tips fundamentales para mamás entre los 0 y 8 años
✔ Tip 1: Tú cepillas, luego supervisas
Hasta aproximadamente los 6-7 años, los niños no tienen la destreza manual suficiente para cepillarse correctamente solos. La supervisión es indispensable.
Usa crema dental con flúor en cantidad adecuada según la edad y establece una rutina mañana y noche.
✔ Tip 2: Controla los azúcares invisibles
Jugos, bebidas saborizadas, galletas y snacks procesados contienen azúcares frecuentes. Más que la cantidad, lo que daña es la frecuencia. Evita el consumo constante entre comidas y promueve agua como bebida principal.
✔ Tip 3: Haz del odontólogo un aliado temprano
Las visitas periódicas permiten:
- Detectar caries iniciales
- Evaluar crecimiento y desarrollo
- Controlar hábitos
- Orientar a los padres
Un niño que crece asistiendo a controles preventivos será un adulto con mejor salud oral y menos temor.
La salud bucal comienza en casa… pero no termina allí
Educar desde temprano es un acto de amor. Acompañar, supervisar y consultar oportunamente hace toda la diferencia.
Recuerda: cuidar los dientes temporales es cuidar los permanentes.Y enseñar a no temerle al odontólogo es regalarle a tu hijo una relación saludable con su bienestar durante toda la vida.





